A su paso por Logroño, el Camino de Santiago Francés ofrece a los peregrinos una inmersión en la cultura del vino de La Rioja. La ciudad, atravesada por el río Ebro, cuenta con un casco antiguo animado, destacando la Concatedral de Santa María de la Redonda con sus singulares agujas gemelas. La famosa Calle Laurel invita a degustar los vinos de la región acompañados de deliciosos pinchos. Logroño es una parada vibrante donde la tradición jacobea se mezcla con la alegría de vivir riojana.
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Ampliando la descripción del Camino de Santiago Francés a su paso por Logroño, podemos sumergirnos en los detalles que hacen de esta ciudad riojana una parada especialmente atractiva y significativa para los peregrinos:
La Llegada a la Capital de La Rioja:
Tras cruzar la frontera desde Navarra, la llegada a Logroño marca la entrada del Camino Francés en la comunidad autónoma de La Rioja. La ciudad, estratégicamente ubicada a orillas del río Ebro, ha sido históricamente un importante punto de paso y un enclave comercial. Para el peregrino, la entrada a Logroño suele ser un encuentro con una atmósfera más dinámica y un marcado carácter urbano después de las etapas rurales previas.
El Corazón de la Ciudad: Historia y Religión:
El Camino atraviesa el casco antiguo de Logroño, un laberinto de calles estrechas y plazas con encanto que conservan vestigios de su pasado medieval. Uno de los puntos de referencia obligados es la Concatedral de Santa María de la Redonda. Su fachada barroca y, sobre todo, sus dos singulares agujas gemelas octogonales se han convertido en un símbolo de la ciudad. El interior alberga obras de arte de interés y es un lugar de recogimiento para los peregrinos. La concatedral refleja la importancia religiosa de Logroño a lo largo de la historia del Camino.
Cerca de la concatedral, la Iglesia de Santiago el Real es otro templo de gran relevancia para los peregrinos. Su fachada principal cuenta con una hornacina que alberga una estatua de Santiago Matamoros, evocando la tradición jacobea y la leyenda del apóstol guerrero. El interior de la iglesia también merece una visita por su arquitectura y su ambiente de devoción.
La Experiencia Enogastronómica en la Calle Laurel:
Uno de los mayores atractivos de Logroño para los peregrinos (y para cualquier visitante) es, sin duda, la Calle Laurel y sus alrededores. Conocida popularmente como la "Senda de los Elefantes" (porque se dice que después de recorrerla, uno sale "con trompa"), esta calle peatonal y las adyacentes conforman una zona de tapeo legendaria. Cada bar se especializa en una o varias tapas (pinchos) que a menudo se acompañan de los excelentes vinos de La Rioja.
Para el peregrino, la Calle Laurel representa una oportunidad única para disfrutar de la gastronomía local de una manera informal y festiva. Es un lugar donde se puede socializar con otros caminantes y con los propios riojanos, compartiendo experiencias y sabores. Degustar un buen vino de Rioja y un pincho después de una larga jornada de caminata es una experiencia revitalizante y un componente esencial del paso por Logroño.
El Río Ebro y los Puentes:
El río Ebro, el más caudaloso de España, juega un papel importante en la geografía y la historia de Logroño. El Camino de Santiago cruza el río a través de un puente, ofreciendo a los peregrinos vistas panorámicas de la ciudad y su entorno. Históricamente, el Puente de Piedra (también conocido como Puente de San Juan de Ortega o Puente Románico) ha sido el principal punto de cruce para los peregrinos. Su origen medieval y su importancia estratégica a lo largo de los siglos lo convierten en un lugar de interés histórico y fotográfico.
Una Ciudad con Servicios para el Peregrino:
Logroño es una ciudad bien equipada para recibir a los peregrinos. Cuenta con una amplia variedad de albergues, hostales y hoteles, así como numerosos restaurantes, tiendas y servicios específicos para los caminantes. Es un lugar donde muchos aprovechan para descansar, reponer suministros y disfrutar de las comodidades de una ciudad de tamaño medio.
En resumen, el paso por Logroño en el Camino de Santiago Francés es una experiencia que combina la riqueza histórica y religiosa con la vibrante cultura del vino y la gastronomía riojana. Desde la majestuosidad de su concatedral hasta el bullicio de la Calle Laurel y la serenidad del río Ebro, Logroño ofrece al peregrino una parada estimulante y memorable en su camino hacia Santiago.